Por: Yilda Hidalgo
Fisioterapeuta del Instituto Regional del Deporte de Aragua y
Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Central de Maracay
Revisión y Edición: Ft. Katiuska Pacheco.
En la actualidad es frecuente que los niños comiencen a realizar deportes en edades tempranas (5 – 6 años): natación, béisbol, kárate, gimnasia, etc.; ya que los padres se preocupan por que sus hijos se mantengan activos físicamente, y poseen cierta esperanza de que puedan llegar a ser profesionales en el deporte de su preferencia.


¿Existe algún riesgo de que los niños realicen deportes?
Desde el punto de vista de el desarrollo normal del niño, el juego es parte relevante en su vida, el cual implica correr, saltos y esto es base natural en el deporte, pero el aumento de las exigencias y de la intensidad del entrenamiento regular puede tener efectos negativos en el niño, por lo que debe tenerse precaución. En algunos deportes como el tenis y la natación, estudios han demostrado que muy pocos ganadores de competencias juveniles se convierten en adultos con éxito, es decir, es difícil predecir el futuro de un atleta. Muchos niños y jóvenes abandonan el deporte por que no disfrutan de éste, por tal motivo, es importante darle la oportunidad de probar al niño o adolescente deportes diferentes en vez de concentrarlos en una sola disciplina.
El deporte para los niños y adolescentes debe ser divertido y no significar un entrenamiento duro y doloroso. No se debe entrenar con los mismos principios que un adulto, si no adaptarlo al desarrollo.
Los Riesgos se dividen en:
- Efectos sobre el desarrollo músculo-esquelético.
- Lesiones debidas a accidentes.
- Lesiones debidas a abuso.
Efectos sobre el desarrollo del sistema músculo-esquelético:
El desarrollo del sistema músculo-esquelético esta gobernado por la capacidad de adaptación en respuesta a la variación o repetición de la carga. En un deporte como el béisbol o el tenis donde el entrenamiento es unilateral o asimétrico (derecho o izquierdo), esa carga prolongada puede provocar cambios permanentes, como aumento de tamaño de huesos y músculos y laxitud de la capsula articular, ligamentos y tendones en el brazo dominante. Un ejemplo se encuentra en los gimnastas, el entrenamiento prolongado provoca aumento de la amplitud de movimiento de la columna vertebral, lo que origina cambios permanentes en los cuerpos vertebrales, con hiper-movilidad de los huesos de la pelvis.
El entrenamiento de niños debe ser vigilado y equilibrado.

Lesiones debidas a Accidentes (traumatismos).
Los niños y adolescentes se lesionan con mucha frecuencia pero las lesiones suelen ser menos graves que las del adulto, debido a las características físicas del niño, de manera que al momento del trauma hay implicadas fuerzas menores.
La estructura ósea y de tejidos blandos es más elástica y fuerte en el niño, los cartílagos poseen cierto aporte sanguíneo, lo que le permite que la cicatrización sea favorecida.
El esqueleto es la estructura más vulnerable en el adolescente, aunque los huesos se adaptan a las distintas tensiones en comparación con el adulto, estos no se adaptan tanto como el sistema cardio-vascular y los músculos. En los niños y adolescentes que participan de entrenamientos regulares, la musculatura puede desarrollarse más rápido que el esqueleto, lo que puede ser peligroso, ya que originaria una tensión anormal.
Lesiones en las zonas de crecimiento (epífisis).
Los cartílagos epifisiarios son más débiles que el resto del esqueleto, estos son más vulnerables en la pubertad y hacia el final del período de crecimiento, cuando empiezan a perder sus propiedades elásticas. Un impacto puede llegar a producir un desprendimiento de la epífisis. En el 10% de los casos, las lesiones de las zonas de crecimiento pueden provocar la alteración del crecimiento normal en longitud. Otra lesión es la epifisiólisis donde la zona de crecimiento se desliza en relación al hueso, cuyo tratamiento es quirúrgico.
Fracturas comunes.
En tallo verde.
En el niño y adolescente el hueso es más blando, las fracturas presentan características únicas. El esqueleto posee una mejor irrigación sanguínea, lo que reduce el tiempo de consolidación de la fractura.
Fracturas por arrancamiento.
Esto se da por la fuerza que los tendones, ligamentos y músculos ejercen sobre los huesos, situación que es inversa en el adulto.
Lesiones debidas a abuso.
Inflamación de una apófisis (apofisitis).
En la unidad musculotendinosa existen ciertas zonas de alto riesgo de lesión, estudios han demostrado que el entrenamiento físico aumenta la fuerza de los tendones y ligamentos más rápidamente que la de sus inserciones. La apofisitis resultante del abuso se produce en deportes de gran tensión y sobrecarga, como el fútbol, saltos de longitud y de altura. Es importante el reposo deportivo, para evitar la cronicidad del proceso.
Fracturas por estrés.
Si la capacidad del cuerpo del niño o adolescente es insuficiente ante una carga pesada e intensa, puede producirse una fractura por estrés, donde la lesión es provocada por el movimiento frecuente y repetido bajo una carga normal con un tiempo prolongado, ejemplo: una carrera de larga distancia, o ante movimientos de baja frecuencia pero con gran carga, ejemplo: un levantamiento de pesas.
Lesiones del cartílago.
El tejido colágeno de la superficie articular esta mejor irrigado por vasos sanguíneos y posee menos fuerza de tensión en los adolescentes que en los adultos, es por ello que pueden lesionarse más fácilmente como resultado de contusiones o esguinces. Entre estas lesiones se encuentran: la condromalacia rotuliana y la osteocondritis disecante.
Los niños y el adolescentes poseen características diferentes al adulto desde la esfera bio-psico-social, por lo que requieren de un abordaje especial en el área deportiva, para evitar lesiones que alterarían su desarrollo ideal y el futuro como atletas.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- Peterson L, Renstrom P. Lesiones Deportivas, su Prevención y Tratamiento. Barcelona-España 1989, Editorial JIMS S.A.
RECOMENDADA
- López P. Manual de Educación Física y Deportes. Barcelona –España 2003, Grupo Editorial Océano.